VILLA DE ARAFO - Patrimonio Industrial - General - POZOS DE NIEVE



El área donde se sitúan los pozos se encuentran en las cumbres de Arafo, en las  partes altas de  la isla y más concretamente, la ladera externa de las Cañadas del Teide.  En Arafo los dos primeros pozos se construyeron en 1750. Ocho pozos se encontraban ubicados en el fondo de la Caldera de Pedro Gil, en el llano de “Las Arenas”, el resto estaban en las cumbres de Arafo, en los altos de la cordillera central de la isla; dos pozos estaban en “Guadameña”, otro en “La negrita”, dos en “La Grieta” y otro en “Acasme”.

La nieve se explotaba en Tenerife desde mediados del siglo XVIII. Se utilizaba tanto para el consumo como para el comercio. La nieve se utilizaba para conservar alimentos, para hacer bebidas frías e incluso helados.
El negocio de la nieve era rentable en verano debido a la escasez por el deshielo producido por las temperaturas altas, que hacía desaparecer la existente sobre el terreno, que era recolectada por cualquier ciudadano. Por tanto el invierno se aprovechaba para recolectarla y almacenarla.
Los pozos de nieve responden, en general, a una misma tipología, que experimenta variaciones puntuales relacionadas con su profundidad, amplitud, lugar de ubicación y otros, si bien todos ellos poseen forma cilíndrica.

Los pozos de Nieve eran otra actividad extractiva de los recursos naturales de Las Cañadas era la realizada por los llamados "neveros". La obtención de nieve se compaginaba muchas veces con la recogida de azufre y servía igualmente para compensar los escasos medios económicos del campesinado pobre  de las comarcas aledañas al Parque.



EL TRATAMIENTO DE LA NIEVE.

La explotación de los recursos de los montes públicos era una fuente importantísima. Además, los montes han sido un complemento más de donde detraer recursos por parte de las clases menos favorecida dentro de una economía de subsistencia. La explotación de los pozos de nieve sería por tanto un recurso más asociado a la explotación de los recursos de los montes públicos.

LA CONSTRUCCIÓN DE LOS POZOS DE NIEVE.

Como la nieve superficial y la de las grietas naturales desaparecía rápidamente, se construyeron los pozos con el fin de garantizar los suministros a las poblaciones. La nieve guardada en los pozos duraba mayor tiempo que la del resto, a excepción de la de la cueva del hielo que duraba todo el año, aunque el problema de esta última era la dificultad para extraerla y su transporte era más complicado por la altitud a la que se encuentra la cueva y el tortuoso sendero para llegar. Por tanto la mejor solución eran los pozos.

EL LLENADO DE LOS POZOS.

Antes de que cayeran las primeras nieves, por lo general hacia finales del mes de diciembre, los pozos debían de acondicionarse, reparar y proveerse de todo lo necesario para la conservación de la nieve. Es en áreas de cumbre y desde los pinares cercanos, donde se produce el acarreo del pinillo utilizado en el proceso de tapado. Quedando los pozos limpios y acondicionados, a la espera de las primeras nevadas, que permitieran su llenado.
En el momento que hacia aparición las primeras nieves, se procedía al acarreo, llenado de los pozos y acondicionamiento para su conservación y distribución a lo largo de todo el año.
El llenado de los pozos era un trabajo bastante penoso y no exento de peligro. Hay que recordar que el trabajo de recolección de nieve y su posterior acondicionamiento se hacía durante los meses en que las temperaturas eran más frías, de diciembre a febrero.

PUNTOS DE DESTINO DE LA NIEVE.

La nieve era transportada desde los puntos de recogida hasta La Orotava, La Laguna y Santa Cruz.
Además la nieve de Tenerife se llegó a exportar hasta Gran canaria y La Palma.

RECOLECCION DE LA NIEVE.

Además de la que el pozo pudiese contener directamente de las nevadas, por medio de peones con el uso de palas de madera y cestas, la nieve de los alrededores del pozo se amontonaba para introducirla posteriormente en capas en el interior del pozo. El pisonero era el encargado de compactar la nieve en capas que a su vez eran distribuidas en filas, utilizando helechos, paja o sarmientos para separarlas. Una vez lleno el pozo, este se tapaba hasta que llegase el momento de extraerla (cuando ya no quedaba nieve en el exterior). El fondo del pozo 
estaba forrado con un tablado de madera, para permitir el drenaje. La nieve compactada en el interior de los pozos se llegaba a mantener hasta dos años.

EL TRANSPORTE DE LA NIEVE

La nieve se transportaba sobre mulas en bloques a medida de los serones (albarda especial para el transporte de la nieve). Cada mula transportaba dos cargas de unos 40 Kg de nieve. Los bloques se forraban con paja, helechos y sacos o mantas. El transporte se realizaba por la noche, para reducir el riesgo de deshielo de los bloques.


Ocho pozos se encontraban ubicados en el fondo de la Caldera de Pedro Gil:

El llano de “Las Arenas”

El resto estaban en las cumbres de Arafo, en los altos de la cordillera central de la isla:

Dos pozos en “Guadameña”

Uno pozo en “La negrita”

Dos pozos en “La Grieta”

Uno pozo en “Acasme”


Salvador Miranda Calderín;Los pozos de nieve en Tenerife. Cabildo de Tenerife y Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. 2003. 

VV AA; Catálogo espeleológico de Tenerife. Organismo Autónomo de Museos y Centros. Cabildo de Tenerife. 1995.

Periódico “El Día”. 9/abril/2011. Suplemento “La Prensa”.


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