SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA - Arquitectura Civil y Doméstica - Anterior al S.XX - HOSPITAL DE DOLORES



A finales del siglo XVIII los gastos anuales de la institución hospitalaria en medicinas, ropas,sacristia, salarios, ministros, pensiones y tributos ascendía a unos mil ducados, y sus rentas a la misma suma. Los deficits eran cubiertos, cuando el caso lo requería, por los propios mayordomos.

En el siglo XIX, con la desamortización de Mendizabal, el Hospital entró en su etapa máxima de decadencia. Se perdieron sus bienes raices, las reservas son malgastadas, y estuvo a punto de desaparecer. Las dos casas del capellán, en la calle de San Agustín, fueron mal baratadas, lo mismo sucedió con la del médico, en la calle Juan de Vera, ambas anejas al Hospital; fueron cambiadas por bono de escaso valor a cargo del Estado.

En 1841, mediante un expediente promovido por el Ayuntamiento de La Laguna, se pide a la Diputación le conceda el gobierno del convento dominico de dicha ciudad, para trasladar el Hospital de Dolores; el antiguo edificio quedaría como casa de recogidas y educandas.

El Ayuntamiento se basa en un Real Decreto, publicado en el Boletín Oficial, según el cual se concede a los pueblos el derecho de reclamar, para objetos de utilidad pública, los edificios que pertenecieron a conventos ya suprimidos. Exponía que eran nececesario el traslado del Hospital a un punto más lejano de la ciudad, ya que este se encontraba en el centro de la misma, además de ser un local húmedo y peligroso para la salud pública, al tener los vecinos que respirar aire viciado. Por el contrario, el convento dominico se encontaraba en un sitio mas ventilado y seco, además de estar en las afueras de la ciudad; de manera que podría utilizarse como hospital y centro de ayuda para mendigos e indigentes.

El Hospital de Dolores no sólo quedaría como casa de recogidas y educandas, para uso de toda la Provincia, sino también como teatro, ya que la ciudad, a pesar de su importancia, carecía de dicho inmueble. Ningún deseo del Ayuntamiento se llevó a efecto.

A finales del siglo XIX mejora la economía de la Real fundación, gracias a la Junta de Caridad, cuyos miembros eran señoras pertenecientes a destacadas familias de La Laguna.

A partir de 1813, la administración del Hospital pasó a manos de la Diputación Provincial de Canarias, sustituida luego por el Cabildo Insular. este último adquirió un solar en las afueras de la ciudad, con el fin de construir el nuevo Hospital de Dolores; las obras se iniciaron, pero en dicho solar se acabó construyendo el edificio central  de la Universidad de La Laguna.

El Ayuntamiento de la ciudad, en sesión del día 27 de enero de 1954, tmó entre otros acuerdos, el de ubicar el Hospital en las afueras de la población, para lo cual se levantaría un nuevo edificio. pero este nuevo proyecto de traslado tampoco se llevó a término.

El servicio a los asilados estuvo, durante un tiempo, a cargo de las Siervas de María, solicitadas por la Junta de Caridad. desde 1923 las Hermanas de la Caridad, de la Congregación de San Vicente de Paúl, junto con el personal seglar, se encargaron de dicho servicio.

Actualmente el Hospital ,tras una intervención de rehabilitación integral a cargo del Cabildo Insular de Tenerife, actual propietario del inmueble ubica en este contenedor histórico la Biblioteca Pública que lleva el nombre de Adrián Aleman de Armas.



GONZÁLEZ YANES,E.: "Las primeras entidades de asistencia pública de Tenerife", en -Revista de Historia-, nº 109-112, La Laguna, 1955, págs 30-38.

ROSA OLIVERA,L.de la: "Los primeros hospitales de Tenerife y un retablo de 1513" ,en -Museos Canarios-, XLI, Las Palmas de Gran Canaria., 1980 -81, págs.91-98.

RUMEU DE ARMAS,A.:Piraterías y ataques navales contra las Islas Canarias, tomo II; (primera parte), Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid 1948, pag.308.

DARIAS Y PADRÓN D.V.: El Real Hospital de Nuestra Señora de Dolores, El Dia, S/C de Tenerife 28 de Enero de 1954.

A:H:P:T., Libro de Actas de la Junta de Caridad de esta Ciudad. Años 1796-1835; Luciano Anglés, leg. VI-115, fol.70 vto.



En la calle Juan de Vera, se observa el paramento correspondiente a la trasera del presbiterio, que no continúa el trazado paralelo a la calzada debido a la formación de un ligero ángulo. A nivel de la segunda planta se encontraban cinco ventanas rectangulares realizadas en madera, divididas en dos hojas con apertura hacia el interior, al igual que sus respectivos tapaluces. Los huecos se adornaban con sencillos recuadros en el antepecho.

En la zona inferior, se encontraba la puerta de acceso, enmarcada con cantería gris con dintel recto, la puerta de doble hoja con hileras de clavos planos y alguazas en el tercio alto, a través de ella se accedía al zaguán. Tres ventanillos con marcos moldurados en madera, cristaleras y barrotes de hierro, quedan instalados, dos a la izquierda del arco y uno a la derecha. A la altura de la sacristía, se abría otro ventanillo más pequeño, con la madera del marco labrada y barrotes de hierro entrecruzados. Presentaba una cristalera de colores con tema litúrgico.

Ventanas de la sacristía

Coincidiendo con el paramento exterior de la sacristía, aparecían dos pequeñas ventanas tapiadas, con dintel, y trabajadas en cantería roja de Tegueste. Una de ellas con un llamativo arco conopial gótico. Habían permanecido ocultas tras la antigua mampostería, hasta que fueron descubiertas durante unas reformas de la fachada en 1974. Ambas, de estilo gótico, y correspondientes a la primera fundación del edifico, comienzos del siglo XVI.

La fachada de la calle Juan de Vera, terminaba con el muro que da hacia el traspatio, donde se abría la puerta de servicio.

Zaguán

 

Accediendo  al  edificio  por  la  calle  Juan  de  Vera,  se  pasaba  la  puerta  del  zaguán,  a  la  izquierda se encontraba la entrada de la Casa de Socorro, con dos habitaciones y servicios. Al frente, un arco de cantería roja rebajado, apoyado sobre basas cuadradas; limitando a una puerta delgada de finales del siglo XIX, de dos hojas, acristalada en su tercio superior, mientras que el inferior se decoraba con relieves redondeados en la madera. La sobrepuerta presentaba cristales esmerilados, con finas varillas lobuladas dispuestas en aspas.

El Patio

El patio del edificio,  de planta cuadrada,  lo recorrían cuatro galerías adinteladas, se podían observar  las vigas del claustro superior, a su alrededor se distribuían las distintas dependencias del establecimiento.

El espacio comprendido entre la puerta de entrada al patio y la sacristía, ambas en los ángulos del patio, lo componía un ventanillo moderno con persiana fija de madera; así como una puerta – antigua ropería – y dos ventanas que daban a la Casa de Socorro. Desde el patio se podía acceder a la sacristía a través de una puerta doble adornada por cuarterones verticales enmarcada por un arco de medio punto en cantería roja, perteneciente a la segunda mitad del siglo XVIII, - época en que se construyó la nueva iglesia.

El pasillo más transitado era el comprendido entre la puerta de entrada al patio y la escalera principal. Este tramo junto con el zaguán, situado al mismo nivel, se encontraba repavimentado con modernas losetas. El resto de las galerías bajas se cubría con mosaicos hidráulicos de color gris. En el muro del pasillo quedaban abiertos cuatro huecos con sendas puertas que comunicaban con la zona reservada para la comunidad, espacio ocupado por las Hermanas de San Vicente de Paúl, encargadas, junto con el personal seglar, del cuidado de los enfermos.

 

La mayoría de las puertas del patio, de finales del siglo XIX, eran sencillas, adinteladas y de dos hojas.   Su tercio superior con cristales o bien todas de madera. También disponían de tapaluces con ventanales, para que penetre la luz y el aire.

El patio estaba rodeado por pies derechos rematados con zapatas. La parte baja de las columnas estaban insertas en el muro interior del patio, producto de las reformas del siglo XIX. Este pequeño muro aglutinaba todo los pies derechos; visto desde la galería, se veía conformado por un zócalo corrido, interrumpido por las basas de los soportes. La mitad alta del muro estaba rodeado por un enrejado de elementos finos y verticales en forma de lanzas, realizados en madera alrededor de todo el patio. El acceso al patio era a través de una puertecilla doble, situada a medio camino de la galería principal, interrumpiendo el muro interior, pero no la viga de madera que enlazaba al enrejado. Dentro del patio, con cuatro parterres cuadrados, descansaban placas de guijarros unidos con argamasa, de reciente colocación, formando una cruz griega, en cuya intersección redondeada se ubicaba una fuente con la imagen de la Virgen Milagrosa.

También en el patio, en el vértice próximo a la sacristía y a la escalera principal respectivamente, se situaban dos antiguos pozos; el primero de ellos condenado, y el segundo sólo cubierto.

Las zapatas de la galería que abarcaba desde el cuarto mortuorio hasta la escalera principal, eran las únicas que presentan decoración estriada en sus caras laterales.

Traspatio

A  la  derecha  de  la  escalera  del  patio  central  se  encontraba  una  puerta  adintelada  de una hoja, probablemente de finales del siglo XIX, de un ancho marco de madera y decorada con bisagras y clavos. Conducía hacia el traspatio, al que se accedía después de atravesar un pasillo, conservaba las antiguas losas de piedra y gradas poco pulidas. En el lado izquierdo quedaban abiertas una serie de habitaciones: un pequeño cuarto habilitado como baño, una sala de reuniones, una despensa, el cuarto de costura y planchado, y el almacén.

Una vez en el traspatio, también a la izquierda, se encontraba una pequeña galería adintelada y descubierta, sostenida por un simple pie derecho con media zapata. El traspatio, además estaba rodeado por una cocina principal, moderna, y otra enfrente, más pequeña, al servicio de la comunidad. Junto a ella arrancaba una escalera secundaria de cemento, adosada a la pared, por medio de la cual se desembocaba, bien al claustro superior o a la azotea, con cuarto de lavar, situado detrás del campanario. El aljibe quedaba en el centro del traspatio, todo de modernas losetas.

El patio secundario fue sometido a fuertes reformas en las últimas décadas del siglo XX, no quedaba nada del antiguo cobertizo donde estaban las piedras de lavar. Aunque sí se conservaba la salida hacia la calle Juan de Vera, a la cual se llegaba después de haber atravesado un estrecho pasillo, que también al aire libre, y paralelo al cual quedaba la parte perteneciente a la trasera de la comunidad o patio dividido por tabiques, donde  se encontraba uno de los dos pozos que poseía el traspatio. El colocado junto a la puerta de servicio está condenado.

Claustro superior

El claustro superior estaba cerrado con ventanas en sus cuatro lados que iluminan y airean las galerías. A la derecha de la escalera quedaba abierto un pasillo, utilizado como sala de estar, donde tres vanos daban acceso a una sala de mujeres, conocida por la Sala Milagrosa. Contigua a la misma, una pequeña puerta daba acceso al coro, al cual se llegaba tras cruzar un pasillo estrecho y escalonado, con un hueco adintelado a la izquierda, el cual daba paso  a la tribuna del coro.

Frente a la puerta del coro se abría otra galería de mujeres, la Sala Dolorosa, es la única que no tenía un pasillo paralelo a la misma, terminaba en otra galería con aseos en las esquinas; a través de un pequeño hall se accedía a la Sala Inmaculada, también de mujeres. Disponía de tres ventanas que daban hacia la Calle Juan de Vera. A su lado, una pequeña habitación utilizada como farmacia, con ventana exterior; su puerta quedaba frente al pasillo de la sala de hombres, cuyo muro lateral se interrumpía hacia la mitad, abriéndose un vano que comunicaba con dicha sala. Poseía dos ventanas que daban al traspatio, un pequeño baño, y una ventana más que asomaba hacia la calle. La sala de hombres contaba con una entrada principal, colocada frente a la escalera.

A la izquierda de la escalera principal, estaban instaladas dos pequeñas habitaciones para uso sanitario, el despacho del médico y el cuarto de rayos.

En el lado opuesto, había una habitación para el personal masculino que trabajaba en el Hospital. A través de un angosto pasillo, de doble bifurcación, se accedía a la escalera del traspatio, o bien de frente a la última sala de mujeres, la Sala Catalina. Esta sala había sido utilizada como comedor hasta finales de los 70, con recibidor y baño intermedio. Al final del pasillo, después de unos escalones, se llegaba a la cocina alta, donde se repartía y calentaba la comida para los asilados. Junto a ella se encontraba una pequeña habitación para uso del personal femenino.





En los primeros años de la conquista se produce un trasvase de las formas de vida peninsulares en las Islas, lo que conllevará a un auge del comercio, la industria, la política, la religión y la sanidad. A comienzos del año 1500 se toman las primeras medidas sanitarias, surgiendo en La Laguna tres hospitales: el Hospital de la Antigua, el Hospital de San Sebastián, y el Hospital de Ntra.Sra. de los Dolores.

El Adelantado Alonso Fernández de Lugo y el Cabildo de la Isla se plantearon desde la misma conquista dos asuntos prioritarios, como eran el evitar la propagación de enfermedades epidémicas, y el control sobre los leprosos. Para las primeras se cerraban los puertos a los buques procedentes de las zonas afectadas; en el caso de que alguien desembarcara se le obligaba a regresar al barco, se le confinaba, o eran sometidos a cuarentena. Por lo que respecta a los leprosos, se les expulsaban o eran enviados al Hospital de San Lázaro, en Gran Canaria, ya que en Tenerife no se llegó a crear un establecimiento para dicha enfermedad, pese a erigirse una ermita en La Laguna bajo la advocación del Santo. 

Los primeros contactos con facultativos para que se establecieran en la Isla, lo encontramos en 1504, año en el que se pacta con el maestre Francisco, con el fin de atender sólo a los regidores y sus familias, a costa del Cabildo y por el tiempo de un año. En 1514, el Cabildo requiere los servicios del boticario Juan Marchante, pero este no arraigó en la Isla, aunque se le había ofrecido un salario de 10.000 maravedís. En agosto de 1515 se contarata a un médico, el bachiller Diego de Funes, por un salario de 30.000 maravedís; pero marchará a La Palma, aunque regresa posteriormente, ya que su sustituto, el facultativo Francísco Jimenez, también se había marchado de la Isla.

El Cabildo, al parecer no tenía interés por fundar ningún establecimiento benéfico, aunque el Adelantado trató de fundar un hospital que llevara por nombre Espíritu santo. Para ello le cede un repartimento de tierras en La Orotava, hacia 1.503, pero un año después, dichas tierras pasarán a los Agustinos y su convento, quienes tomaron el nombre del futuro hospital, el cual no se llegó a construir. (textos de de la Rosa Olivera,L. (Los primeros hospitales de Tenerife y un retablo de 1513).

El proyecto de hospital por parte del Adelantado no prosperó, pero si lo hicieron otros tres que intentaron fundarse por iniciativa privada. El primero de ellos se construyó en 1507, ya que así consta en el testamento otorgado el 17 de septiembre de dicho año por Juan de Valladolid (texto de M. Marrero Rodríguez.: Protocolo del escribano Juan Ruiz de Bergara, La Laguna,1507-1508, en Fontes Rerum Canariarum XVIII, La laguna, 1974, pag.102).

Se referia al Hospital de Ntra.Sra. de la Antigua, una casilla que estaba en la esquina (calle del Santo Espíritu, actual San Agustín) que hoy ocupa la iglesia, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Antigua (texto de J. Rodríguez Moure.: Guia Histórica de La Laguna, La Laguna, 1.935, pag.240.)

Años mas tarde, martín de Jerez y su esposa, Catalina Gutierrez, deseando que esta primera fundación prosperase, la dotan de sus propias casas adyacentes al hospital, al tiempo que donaron todas sus tierras y propiedades.

La primera fundación comienza a tener fuerza, y en 1515 se inicia la nueva fábrica. Cinco años más tarde el hospital de la antigua habia sido absorbido por el los Dolores.

Desde ese momento la vida del hospital y su crecimiento se hace posible partiendo de la ayuda de personas concretas que determinarán su futuro, siendo sus patronos Don Martín de Jerez y Don Martín de Fau (1644-1718)



En cuanto a la administración del Hospital, es a partir de 1584 cuando se inscriben en el Libro de Acuerdos los nombres de los administradores que irán sucediéndose en el Hospital, además se reseñan los acuerdos tomados por la cofradía de los Hermanos de la Misericordia, en 1519, quienes controlaban la administración del Hospital, y se regían bajo la presidencia del Juez Real y el Vicario Eclesiástico.

En ocasiones, los acuerdos eran tomados tanto por la autoridad civil y la autoridad eclesiástica conjuntamente, pero también la hacían de manera independiente, surgiendo por ello conflictos. Estos conflictos se debían a que unos propugnaban que el Hospital era real, y exento de la jurisdicción eclesiástica, al estar bajo protección del Cabildo de la Isla; mientras que otros consideraban el establecimiento como obra piadosa.

 

En 1809, la Junta Central estableció una Junta de Caridad para que regentara el Hospital, estaba formada

por señoras de familias destacadas de La Laguna.

A partir de 1813, la administración del Hospital pasó a manos de la Diputación Provincial de Canarias, sustituida luego por el Cabildo Insular.

En la actualidad el antiguo edificio del Hospital de los Dolores es propiedad del Cabildo de Tenerife, siendo responsable de su gestión el Ayuntamiento de La Laguna.



A lo largo de su historia el Hospital fue sometido a numerosas reformas. Desde su fundación en 1515 y reedificación a finales del siglo XVII, por lo que recoge elementos de diversos estilos arquitectónicos.

A continuación se muestra una tabla cronológica con las reformas, modificaciones y construcciones de las que se tiene constancia, en su mayoría no se conocen datos determinados que detallen de los trabajos realizados.

CRONOLOGÍA

Siglo XVI

1514

En Julio de 1514 el Papa León X concede a Martín de Jerez la bula para fundar el Hospital, para otros historiadores la fecha data 20 Junio 1512.

1515

Se comienza la nueva construcción.

Siglo XVII

Finales del siglo XVII Se reedifica el Hospital gracias a Don Bernando de Fau.

Siglo XVIII

1799

Solicitud al Cabildo sobre obras necesarias y adquisición de una casa para el  hospital. (Revista Historia Canaria 1 Abril 1949)

Siglo XIX

Con la desamortización de Mendizábal el Hospital entra en su etapa de máxima decadencia. Estuvo a punto de desaparecer. A finales de siglo mejora la situación gracias a la Junta de la Caridad.

1800

Aprecio de materiales entregados para obras en el hospital. (Revista Historia Canaria 1 Abril 1949)

1879

Se realizan obras de reparación. (La Unión Lagunera, 17 de Abril y 11 de Julio 1879)

1894

El 22 de Agosto sale a subasta pública la ejecución de un aljibe en el patio trasero del Hospital de los Dolores. El 29 de Octubre del mismo año ya estaba terminado. El aljibe ubicado en el patio trasero  y de planta rectangular de 5,40 x 4,40mts y 3,30mts de altura desde la solera hasta la bóveda que lo cubría.

La cantidad ofrecida por el único postor, D. Gaspar E. Fernández, fue de 1.197,60  pesetas.  Para costear la obra se pretendía contar con un dinero proveniente de subastar cierta cantidad de madera de tea que pertenecía al hospital y que estaba en depósito. El dinero obtenido de la subasta, que estuvo a cargo del Sr. Casabuena, presidente de la Junta de la Subasta, fue de 1.195 pesetas, pagadas por el carpintero don Leoncio Rodríguez Pérez.

1899

Se realizan obras gracias a la Junta de la Caridad de Señoras para la instalación de las siervas de María que se harían cargo de los enfermos y asilados. (Primer Suplemento de la Real Sociedad Económica de Tenerife, nº 25 año 1, 28 de junio de 1899)

Siglo XX

En las últimas décadas del siglo XX el hospital se encontraba muy deteriorado por lo que se procedió a su cierre en el año 1995, trasladando la labor del hospital a otro edificio.

En el año 1999 se inicia la rehabilitación del antiguo hospital para su recuperación .

Siglo XXI

En el año 2001 se inicia  su rehabilitación con el fin de destinarlo a Biblioteca Municipal.

La biblioteca fue inaugurada 22 de noviembre 2006 por los reyes estando aún en obras, su apertura al público tuvo lugar en diciembre 2008. A partir del 20 de noviembre de 2009 la Biblioteca Municipal de La Laguna lleva el nombre de Adrián Alemán.



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